Innovación en el Estado


Innovación en el Estado

Diferentes iniciativas han buscado modernizar el Estado, pero en muchas ocasiones los gobiernos no han cumplido su misión.

por Rodrigo Castro – 24/05/2011 – 04:00
 
  • MAS ALLA de las implicancias políticas de los incidentes que marcaron al discurso del 21 de mayo y un eventual escenario más complejo para controlar la agenda pública, los desafíos de la actual administración deberían estar en cómo innovar más y mejor para cumplir con los objetivos de crecimiento económico, empleo, seguridad pública, educación, salud, pobreza y modernización del Estado.En este contexto, ¿qué se entiende por innovación en el Estado? Uno podría pensar en un proceso continuo de modificaciones, reformas y cambios en las políticas públicas o en la forma de funcionamiento del Estado. Sin embargo, ese conjunto de procesos y acciones no constituye lo que se conoce como pensamiento en diseño (design thinking) y que permita conocer en profundidad las verdaderas necesidades de los ciudadanos, en conjunto con un enfoque inclusivo para reorganizar y representar la información disponible, de tal manera que permita promover una mayor colaboración en la solución de problemas públicos. Es una forma de ver el mundo, de aproximarse a las restricciones de una manera holística, multidisciplinaria e inspiradora.

    Este concepto incluye la redefinición de los principales desafíos que tiene un gobierno, evaluando simultáneamente múltiples opciones y soluciones, lo que permite priorizar y seleccionar aquellas que entregan los mayores beneficios a los ciudadanos. Este enfoque ha tenido mucho éxito en el desarrollo de nuevos productos tecnológicos, servicios y experiencias y, desde hace algún tiempo, está siendo considerado como un nuevo mecanismo para la transformación del sector público.
    Pero cabe preguntarse, ¿qué impacto ha tenido la aplicación de esta metodología en el sector público en otros países? Muchos de los países miembros de la Ocde disponen de organizaciones públicas que buscan mejorar el vínculo entre el gobierno, la empresa y los ciudadanos, y a través de diferentes metodologías innovadoras y disruptivas han logrado mejorar la calidad de diversos servicios públicos. Por ejemplo, en Inglaterra, el Design Council convoca al sector público y privado con el fin de enfrentar y solucionar a través del diseño y la innovación los diferentes problemas ciudadanos. En Dinamarca se avanza a través del Mind Lab, un centro de innovación liderado por tres ministerios y que busca descubrir e implementar nuevas y mejores formas de entregar los servicios sociales. Por último, en India, con la ayuda del la Fundación Gates y utilizando herramientas y técnicas como la etnografía, el diseño y la experiencia del usuario, se ha mejorado la calidad de las prestaciones de salud.

    En las últimas décadas hemos visto cómo diferentes iniciativas han buscado modernizar el Estado, con el fin de aumentar su eficiencia, reducir la corrupción y las arbitrariedades en la toma de decisiones. Aunque este enfoque ha sido valioso, en muchas ocasiones los gobiernos no han cumplido su misión y objetivos. Esto se ha traducido en una falta de orientación al usuario y la baja o nula participación de la sociedad civil en el proceso de diseño de las políticas públicas. Un buen ejemplo fue el Transantiago.

    La invitación es que pensemos en las nuevas formas de innovar y pensar el Estado.

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